Número 22 / ABRIL, 2024 (170-185)
EL ACCESO AL SISTEMA DE SERVICIOS Y LA
CALIDAD DE VIDA EN PERSONAS MAYORES
ACCESS TO THE SERVICE SYSTEM AND QUALITY OF
LIFE IN OLDER PEOPLE
DOI:
https://doi.org/10.37135/chk.002.22.11
Artículo de Investigación
Recibido: (19/07/2023)
Aceptado: (20/09/2023)
Universidad Nacional de San Luis, Facultad de
Psicología, PROICO 12/0218 - CONICET
terrazama@gmail.com
Ana Victoria Marquez Terraza
Ana Victoria Marquez Terraza
CHAKIÑAN. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades / ISSN 2550 - 6722 171
EL ACCESO AL SISTEMA DE SERVICIOS Y LA
CALIDAD DE VIDA EN PERSONAS MAYORES
ACCESS TO THE SERVICE SYSTEM AND QUALITY OF
LIFE IN OLDER PEOPLE
La investigación persiguió el objetivo de conocer la relación existente entre la
disponibilidad y utilización de servicios y la calidad de vida de un grupo de personas
mayores. La metodología adoptada fue de tipo mixta con diseño convergente o de
triangulación de datos. La muestra estuvo conformada por 106 personas mayores de 60
años, residentes en la zona Este de la provincia de Mendoza. Para la recolección de datos
se aplicó una entrevista semidirigida, el cuestionario WHOQoL para evaluar calidad de
vida, un instrumento ad hoc de Mapas cognitivos, para evaluar disponibilidad y utilización
de servicios y como dato secundario se utilizó un Índice de Calidad de Vida elaborado
desde CONICET. Entre los resultados, destaca el hecho, según se constató, de que la
utilización de servicios predice mejor la calidad de vida autopercibida que otras variables
reportadas en investigaciones anteriores, como el género, la edad o la situación de salud.
Por otra parte, los tipos de servicios que más colaboran con la calidad de vida son los
comerciales y los físico-recreativos. Estos últimos son en su mayoría de origen estatal o
de organizaciones del tercer sector, lo que facilita el acceso.
PALABRAS CLAVE: Servicios, actividad física, actividad recreativa, adultos mayores,
calidad de vida
This research was aimed to understand the relationship among the availability, utilization
of services and the quality of life of a group of elderly people. The adopted methodology
was a mixed-method approach with a convergent or data triangulation design. The
sample consisted of 106 individuals over 60 years old, residing in the Eastern region
of the province of Mendoza. Data collection involved semi-structured interviews, the
WHOQoL questionnaire to assess quality of life, and Ad Hoc instrument of Cognitive
Maps to evaluate availability and utilization of services. A secondary data source was the
Quality of Life Index developed by CONICET. Among the most important results, it was
found that the utilization of services predicts self-perceived quality of life better than other
variables reported in previous research, such as gender, age, or health status. The types
of services that contribute the most to the quality of life of the individuals are commercial
and physical-recreational services, as conrmed by the participants. Lastly, it is worth
noting that physical-recreational services are mostly provided by the state or third-party
organizations, which facilitate access for the individuals.
KEYWORD: Services, physical activity, recreational activities, older adults, quality of life
RESUMEN
ABSTRACT
EL ACCESO AL SISTEMA DE SERVICIOS Y LA CALIDAD DE VIDA EN PERSONAS MAYORES
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INTRODUCCIÓN
Desde principios del milenio se comenzó a
plantear la importancia de mejorar la calidad
de vida de las personas mayores. La Comisión
Económica para América Latina (CEPAL, 2022)
advirtió que, aunque en la región la situación
de las personas mayores es marcadamente
heterogénea, en términos generales dista
bastante de ser una situación ideal. Señala que,
mientras las personas mayores contribuyen de
diversas formas con sus familias y comunidades,
los países no les brindan las condiciones y
oportunidades para que puedan desarrollar
una vida con calidad, existiendo marcadas
diferencias en la situación de salud, bienestar y
años de vida saludable.
El concepto de calidad de vida y el envejecimiento
poblacional se encuentran relacionados desde
una perspectiva histórica. Con el aumento de la
esperanza de vida y la proporción de personas
mayores en la sociedad, aumentó también
el porcentaje de personas con enfermedades
crónicas y discapacidad.
Esto ocurre sobre todo en los países en desarrollo,
en los cuales la caída de la mortalidad se debe
a variables exógenas y no a una mejora en los
niveles de vida de la población (Organización
Mundial de la Salud, 2015). Durante la vejez,
los adultos mayores “experimentan diferentes
cambios a nivel físico, cognitivo, emocional y
social que tienen un impacto en su calidad de
vida” (Queirolo et al., 2020, p. 260).
Además, factores contextuales como las crisis
sanitarias, las consecuencias económicas de la
jubilación o los cambios sociales impactan en
el bienestar de los sujetos (Samaniego & Quito
Calle, 2023). “Mantener una calidad de vida
adecuada en las personas que llegan a la vejez
es uno de los problemas más grandes y urgentes
con que se enfrentan los sistemas de Salud y
Seguridad Social en el mundo” (García et al.,
2020, p. 19).
En esta investigación se hizo hincapié en la
calidad de vida subjetiva, tomando como
referencia la denición propuesta por el equipo
creador del cuestionario de calidad de vida de la
Organización Mundial de la salud. Se dene la
calidad de vida como:
la manera en que el individuo percibe el
lugar que ocupa en el entorno cultural
y en el sistema de valores en que vive,
así como en relación con sus objetivos,
expectativas, criterios y preocupaciones.
Todo ello matizado, por supuesto, por
su salud física, su estado psicológico, su
grado de independencia, sus relaciones
sociales, los factores ambientales y sus
creencias personales. (WHO Quality of
Life Assessment Group, 1996, p. 385)
En la población de personas mayores, la
calidad de vida ha sido estudiada en relación a
múltiples variables. Se encuentra evidencia que
respalda una correlación negativa entre la edad
y la calidad de vida (Cardona-Arias et al., 2016;
Parsuraman et al., 2021). También se informan
diferencias signicativas en cuanto al género,
donde en general las mujeres muestran mejor
calidad de vida (Queirolo et al., 2020).
Con respecto a las relaciones de pareja, se ha
encontrado que las personas viudas o divorciadas
muestran peor calidad de vida (Liu et al., 2020;
Martínez et al., 2016; Mesa et al., 2020). El estado
de salud, así como la presencia de enfermedades
también han demostrado tener inuencia
(Arévalo-Avecillas et al., 2019; Cuadra-Peralta
et al., 2016; Liu et al., 2020). Además, continuar
con la actividad laboral también se relaciona en
varias investigaciones con una mejor calidad de
vida en la población adulta mayor (Martínez et
al., 2016; Parsuraman et al., 2021).
El logro de una buena calidad de vida en la
vejez también se relaciona con el ambiente en
el que se desarrolla la vida de la persona mayor.
Las personas que entran en la vejez pueden
participar y contribuir en la vida social de
múltiples maneras ocupando roles como el de
cuidadores, artistas, consumidores, mentores,
emprendedores, trabajadores entre otros.
Ana Victoria Marquez Terraza
CHAKIÑAN. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades / ISSN 2550 - 6722 173
Sin embargo, la posibilidad de explotar las
potencialidades en los adultos mayores se ve
altamente condicionada por su estado de salud
y por los entornos propicios para desarrollar este
tipo de actividades. Es necesario que el entorno
de las personas mayores ofrezca los “servicios,
productos y tecnologías que promuevan la salud
y fortalezcan y mantengan la capacidad física y
mental a lo largo de todo el curso de la vida”
(Organización Mundial de la Salud, 2020, p. 11).
El adulto mayor, para poder llevar una vida
activa en la que pueda realizar contribuciones
valiosas a su comunidad, debe vivir en un
ambiente que garantice el acceso a los recursos
materiales y sociales necesarios para desenvolver
sus actividades cotidianas. El reconocimiento
del valor de los adultos mayores como
contribuyentes activos al desarrollo de un país
debe acompañarse de acciones concretas que
garanticen el acceso equitativo a la protección
social e igualar las capacidades y oportunidades
(Jaspers, 2012).
Para que estos derechos de las personas mayores
se cumplan, y para que las personas lleguen a la
vejez con una buena calidad de vida, es necesario
que puedan acceder a una serie de productos,
servicios y tecnologías, que les permitan realizar
las actividades que resultan valiosas para ellos
(Organización Mundial de la Salud, 2020). En
la investigación realizada se hizo hincapié en
el sistema de servicios, entendiendo al mismo
como una parte fundamental del ambiente que
depende tanto del Estado como del mercado y de
los organismos civiles del tercer sector.
METODOLOGÍA
La presente investigación analiza la relación
entre servicios y calidad de vida, cuestión
estudiada, por ejemplo, por Dagger & Sweenney
(2016), quienes mediante la técnica de grupos
focales evaluaron la satisfacción de pacientes
oncológicos respecto a los servicios prestados
por hospitales metropolitanos privados de
Australia. Tras el análisis categorial del material
obtenido, concluyeron que la satisfacción con
ciertos aspectos de los servicios se relaciona con
una mejora en la calidad de vida de los sujetos.
Por otro lado, en Estados Unidos, Summers et
al. (2007) exploraron dicha relación de manera
cuantitativa, tomando como población a familias
de niños menores de 5 años con discapacidad.
En este caso se envió a las familias una serie
de cuestionarios estandarizados que evaluaban:
calidad de vida familiar, servicios utilizados y
relación entre las familias y los profesionales. Se
demostró que tanto la adecuación de los servicios
a las necesidades de la familia, así como la
relación con los profesionales, fueron variables
predictoras de la calidad de vida familiar.
Atendiendo a las fortalezas de ambas
metodologías, es decir, el estudio de la
frecuencia, magnitud, amplitud de la metodología
cuantitativa y la profundidad y complejidad
que aporta la investigación cualitativa (Osorio-
González & Castro-Ricalde, 2021), se decidió
aplicar una metodología mixta en la investigación
que dio base al presente artículo.
El diseño de la investigación utilizado fue
el modelo de triangulación o diseño de
triangulación concurrente, caracterizado por
integrar simultáneamente ambos enfoques de
investigación, cuantitativo y cualitativo. Ambos
tipos de datos fueron recolectados al mismo
tiempo, con la misma población. El objetivo con
el cual se optó por este diseño fue poder corroborar
resultados y realizar validaciones cruzadas
(Hamui-Sutton, 2013; Hernández & Mendoza,
2018)con el objetivo de darle profundidad al
análisis cuando las preguntas de investigación
son complejas. Más que la suma de resultados
cuanti y cuali, la metodología mixta es una
orientación con su cosmovisión, su vocabulario
y sus propias técnicas, enraizada en la losofía
pragmática con énfasis en las consecuencias de
la acción en las prácticas del mundo real. En este
artículo se presentan los cuatro modelos de MM
más utilizados en estudios relacionados con las
ciencias de la salud en las últimas dos décadas,
estos son: 1.
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En este caso, desde el enfoque cuantitativo, el
estudio adoptó las características de un diseño
no experimental, de corte transversal, con un
alcance correlacional (Hernández et al., 2014).
Desde el enfoque cualitativo, se optó por un
diseño de tipo fenomenológico, caracterizado
por realizar un examen en profundidad de la
experiencia que vive un grupo de personas
respecto a un fenómeno particular (Duque &
Aristizábal, 2019).
A diferencia de las investigaciones tomadas
como modelo, en este caso se trabajó con
personas mayores, residentes de la zona Este
de la provincia de Mendoza. Como criterio de
inclusión se tomó en primer lugar la edad. Se
decidió trabajar con sujetos de 60 años o más,
en función de la denición de persona mayor
aportada por la Convención Interamericana
sobre los Derechos de las Personas Mayores
(Organización de los Estados Americanos, 2015).
Además, se tuvo en cuenta que la persona mayor
no tuviera un diagnóstico previo de enfermedad
psiquiátrica o neuropsicológica y que no estuviera
institucionalizada. La muestra se seleccionó de
manera no probabilística, utilizando el muestreo
de participantes voluntarios (Hernández et al.,
2014).
En consecuencia, se hizo llegar a las personas
mayores una invitación para participar de la
investigación, y quienes manifestaron su interés
fueron contactados de manera telefónica para
pautar una reunión en su domicilio. Se aplicó
una batería de técnicas a cada participante, en
forma individual. Se aseguró que en el momento
de la toma la persona estuviera a solas con el
entrevistador y que no existieran elementos
distractores: televisor o radio encendidas,
mascotas, etc.
Previo a la aplicación de las técnicas de recolección
de datos, se solicitó el consentimiento informado
de cada participante, que quedó registrado por
escrito. Para la redacción del consentimiento
informado se tomó en cuenta el código de
ética del Colegio de Psicólogos de Mendoza,
provincia donde se llevó a cabo el estudio y el
documento redactado por el Comité Nacional
de Ética en la Ciencia y la Tecnología (2020)
con recomendaciones para la investigación en el
contexto de la pandemia por COVID-19.
La muestra estuvo conformada por 106
personas, aunque cabe aclarar que no todos los
adultos mayores respondieron a los instrumentos
cuantitativos y cualitativos. Los instrumentos
cuantitativos fueron aplicados a 104 sujetos,
mientras que los instrumentos de tipo cualitativo
a 84.
Respondiendo a las características propias
de población con la que se trabajó, y a la
disponibilidad de instrumentos validados en la
región en la que se realizó la investigación, se
debieron utilizar instrumentos de recolección
distintos a los empleados en las investigaciones
tomadas como modelo. Los instrumentos
cuantitativos utilizados fueron los siguientes:
1. Cuestionario sobre variables de base
Se elaboró un cuestionario ad hoc para obtener
datos socio-demográcos y situacionales. Se
indagó por la edad, género, estado de salud,
composición familiar y hábitos cotidianos.
2. WHOQoL-Bref
El cuestionario sobre calidad de vida de la
Organización Mundial de la Salud, versión
corta, es una versión abreviada del WHOQoL
100, desarrollados ambos por el WHOQOL
Group. Esta versión cuenta con 26 preguntas
que evalúan los siguientes dominios: calidad de
vida física, calidad de vida psicológica, calidad
de vida ambiental y calidad de vida social. La
conabilidad del instrumento fue evaluada
mediante el alfa de Cronbach en un estudio
internacional. Se encontró que, para la muestra
argentina, conformada por 155 personas, el
instrumento mostró buena consistencia interna,
al obtener un alfa de Cronbach >,70 en todas las
dimensiones evaluadas (Benitez-Borrego et al.,
2014)1998b.
3. Mapas Cognitivos
Para la exploración de la representación que los
adultos mayores hacen del lugar que habitan,
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la disponibilidad de servicios en esa zona, y su
utilización se aplicó una técnica de exploración
de mapas cognitivos. Para ello se construyó
una lista de servicios divididos en cuatro
categorías: salud, físico-recreativos, seguridad
y comerciales. Si bien los mapas cognitivos
generalmente son evaluados mediante el dibujo
de mapas (Navarro et al., 2017), en este caso se
pidió a las personas mayores que ubicaran en
una serie de círculos concéntricos cada servicio,
diferenciando los servicios que percibía como
cercarnos, medianamente alejados y lejanos, con
respecto a su domicilio. También se solicitó que
indicaran qué servicios utilizaban y cuáles no.
Se obtuvieron de esta manera datos acerca de los
servicios percibidos como cercanos o lejanos y
aquellos que se utilizan.
En cuanto a los instrumentos cualitativos,
se aplicó la entrevista semidirigida, también
conocida como entrevista semiestructurada
o basada en un guion, se elabora una lista
de preguntas, pero durante la entrevista el
investigador tiene la libertad de formular nuevas
preguntas, eliminar preguntas innecesarias o
hacer las preguntas en un orden diferente. La
guía de preguntas utilizada tocó las siguientes
temáticas: salud, calidad de vida, sistema de
servicios.
La entrevista semidirigida presenta la ventaja de
permitir una adecuada exploración de los temas
de interés, a la vez que permite la exibilidad
necesaria, para atender a la información novedosa
que los sujetos pueden aportar. Hernández et al.
(2014), reeren que este tipo de entrevistas se
caracteriza por ajustarse al entrevistador y el
entrevistado, por ello el lenguaje seleccionado,
las preguntas formuladas y el ritmo de la
entrevista se adecuan a cada nueva situación.
Otra característica es que el contexto en el que
se realiza la entrevista es considerado como
importante y es tenido en cuenta a la hora de
interpretar los resultados.
Como otro elemento importante, se determinó
el Índice de calidad de Vida, construido con
base en información censal, otras fuentes
estadísticas (éditas e inéditas), relevamientos
en el terreno e imágenes satelitales. Para la
construcción del índice se tuvieron en cuenta
datos referidos a educación, salud, vivienda y
ambiente, que permitieron la construcción de un
sistema de Información Geográca que designa
una puntuación de calidad de vida a cada radio
censal del país (Velázquez et al., 2014).
Una vez recolectados los datos, se procedió a
su análisis. Los cuantitativos fueron cargados
en una matriz de datos en el programa SPSS-
21. Para realizar la descripción de las variables
estudiadas se usó el análisis de frecuencia para
las variables nominales y ordinales. Para las
variables escalares se emplearon medidas de
tendencia central y de variabilidad. En la instancia
de prueba de hipótesis se utilizó el coeciente de
correlación de Spearman para la correlación de
variables. Para corroborar el tamaño del efecto de
los resultados que demostraron signicatividad
estadística, se aplicó el análisis de regresión
lineal múltiple.
Con respecto al análisis cualitativo, los datos de
las entrevistas semidirigidas fueron cargados en
el programa Atlas Ti. Con base en los resultados
cuantitativos y luego de una lectura exploratoria
de 10 entrevistas seleccionadas al azar, se crearon
cuatro códigos: servicios de salud, servicios
recreativos, servicios comerciales y barreras. Se
codicaron todas las entrevistas y luego se hizo
un análisis narrativo de cada código.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
ANÁLISIS CUANTITATIVO DE
DATOS
La edad de las 106 personas adultas mayores
miembros de la muestra estuvo comprendida
entre los 60 y 88 años, con una media de 69,58
años (DT= 7,40). Del total de la muestra, el 66
% (70 personas) fue de género femenino y el 34
% (36 personas) del masculino.
Al preguntarles por los servicios que tenían en la
zona, las personas mayores pudieron identicar
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un mínimo de 2 servicios y un máximo de 28
de una lista de 29 servicios de referencia. Con
un promedio de 15,4 servicios cercanos y una
desviación estándar de 6,06, por lo que se puede
apreciar que las respuestas en este apartado
presentaron gran variabilidad. Al preguntar por
la cantidad de servicios utilizados y no utilizados,
se encontró que las medias de ambas variables
son similares. Para los servicios utilizados la
media fue de 14,72 (DT= 4,80) y para los no
utilizados fue de 14,28 (DT= 4,80).
En la variable calidad de vida percibida, medida a
través del cuestionario Whoqol-Bref, los sujetos
de la muestra presentaron una puntuación media
de 59,35 puntos (DT= 9,04). En la primera
pregunta, que evalúa la percepción general sobre
la calidad de vida, solo el 3,9 % informó estar
nada o poco satisfecho con su calidad de vida.
Por otro lado, en la pregunta número dos, que
evalúa la percepción sobre la salud, el 7,8 % de
los sujetos dijeron estar nada o poco satisfechos
con la misma.
En la dimensión física de la calidad de vida se
encontró una media de 15,18 puntos (DT= 2,63),
en la dimensión psicológica 14,94 puntos (DT=
2,48), en la dimensión social 14,26 puntos (DT=
3,66) y en la dimensión ambiental 14,96 puntos
(DT= 2,52).
Tomando en cuenta los baremos ofrecidos por la
validación realizada de la técnica en Chile, con
población adulta mayor (Espinoza et al., 2011),
se puede clasicar la puntuación de cada dominio
en puntuación baja (cuando se encuentra por
debajo del percentil 25), media (entre el percentil
25 y 75) y alta (para puntuaciones que se ubican
por encima del percentil 75).
De esta manera se encontró que, en la dimensión
física, el 17,2 % obtuvo una puntuación baja, el
48,5 % una puntuación media y el 34,3 % una
puntuación alta. En la dimensión psicológica
el 19,4 % obtuvo una puntuación baja, el 52,4
% una puntuación media, y el 28,2 % una
puntuación alta. En la dimensión social el 20,6
% obtuvo una puntuación baja, 52,9 % una
puntuación media y el 26,5 % una puntuación
alta. Finalmente, en la dimensión ambiental,
el 9,7 % obtuvo puntuación baja, el 35,9 %
puntuación media y el 54,4 % puntuación alta
(Ver gura 1).
Figura 1: Distribución de las puntuaciones en
las dimensiones de la calidad de vida
El índice de calidad de vida de las zonas donde
residían las personas entrevistadas, mostró una
puntuación mínima de 5,96 y una puntuación
máxima de 7,91. La media se ubicó en los 7,14
puntos (DT= 0,51). Al agrupar las puntuaciones
obtenidas por los participantes en las categorías
propuestas por los autores: Índice muy bajo –
bajo – medio – alto, se encontró que la mayor
parte de las personas mayores de la muestra
(el 87,7 % de la muestra, 93 sujetos) residen
en zonas con un índice de calidad de vida alto,
mientras que un 10,4 % (11 sujetos), residen en
zonas con índices de calidad de vida medios. No
se reportaron personas que vivieran en zonas
con un índice bajo o muy bajo.
Para constatar la relación entre la disponibilidad
y la utilización de servicios y la calidad de vida
percibida se realizaron cálculos de correlación
entre las puntuaciones arrojadas por el
instrumento WHOQOL-BREF y las variables
cantidad de servicios percibidos como cercanos,
índice de calidad de vida de la zona de residencia
y cantidad de servicios utilizados.
En primer lugar, la variable “cantidad de
servicios percibidos como cercanos” no mostró
correlaciones signicativas con ninguna de las
variables relacionadas con la calidad de vida
percibida.