ABRIL, 2026 (100-120)Número 28
RELACIÓN ENTRE FUNCIONALIDAD
FAMILIAR Y RESILIENCIA EN
ESTUDIANTES DE SECUNDARIA
RELATIONSHIP BETWEEN FAMILY
FUNCTIONALITY AND RESILIENCE IN HIGH
SCHOOL STUDENTS
DOI: https://doi.org/10.37135/chk.002.28.05
Artículo de Investigación
Recibido: (07/08/2025)
Aceptado: (09/12/2025)
1Universidad Adventista de Bolivia, Licenciatura en Psicología, Ciudad de
Cochabamba, Bolivia, email: britney.chavez@uab.edu.bo
Britney Simmoney Chavez-Siles1
Britney Simmoney Chavez-Siles
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La adolescencia implica cambios constantes que exigen adaptación. En este contexto, es
fundamental analizar la relación entre resiliencia y funcionalidad familiar, pues un entorno
saludable favorece la superación de adversidades. El estudio tuvo como objetivo determinar
la relación entre los tipos de funcionalidad familiar y los niveles de resiliencia en estudiantes
de secundaria de la Unidad Educativa Adventista UAB, turno tarde. Se empleó un enfoque
cuantitativo, con diseño no experimental, transversal y alcance descriptivo-correlacional.
La muestra incluyó 101 estudiantes de cuarto, quinto y sexto de secundaria, seleccionados
mediante muestreo intencional. Los datos se obtuvieron mediante el Cuestionario de
Funcionalidad Familiar (FF-SIL) y la Escala de Resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC
25). Los resultados indicaron que el 37,6 % proviene de familias disfuncionales, el 35,6 %
de familias moderadamente funcionales y el 12,9 % de familias funcionales. Respecto a la
resiliencia, el 41,6 % presentó nivel medio, el 29,7 % alto y el 28,7 % bajo. Se halló una
correlación positiva, signicativa y moderada entre ambas variables (Rho = .540; p < .001),
lo que demuestra que, a mayor funcionalidad familiar, mayor nivel de resiliencia.
PALABRAS CLAVE: Familia, funcionalidad familiar, resiliencia, adolescencia
Adolescence involves constant changes that require adaptation. In this context, it is essential to
analyze the relationship between resilience and family functionality, as a healthy environment
promotes overcoming adversity. The objective of this study was to determine the relationship
between types of family functionality and levels of resilience in high school students at the
Adventist Educational Unit AEU, afternoon shift. A quantitative approach was used, with a
non-experimental, cross-sectional design and descriptive-correlational scope. The sample
included 101 students in the fourth, fth, and sixth grades of high school, selected through
purposive sampling. Data were obtained using the Family Functionality Questionnaire (FF-
SIL) and the Connor-Davidson Resilience Scale (CD-RISC 25). The results indicated that
37.6% came from dysfunctional families, 35.6% from moderately functional families, and
12.9% from functional families. With regard to resilience, 41.6% had a medium level, 29.7%
had a high level, and 28.7% had a low level. A positive, signicant, and moderate correlation
was found between the two variables (Rho = .540; p < .001), demonstrating that greater
family functionality is associated with a higher level of resilience.
KEYWORDS: Family, family functionality, resilience, adolescence
RESUMEN
ABSTRACT
RELACIÓN ENTRE FUNCIONALIDAD
FAMILIAR Y RESILIENCIA EN ESTUDIANTES
DE SECUNDARIA
RELATIONSHIP BETWEEN FAMILY
FUNCTIONALITY AND RESILIENCE IN HIGH
SCHOOL STUDENTS
RELACIÓN ENTRE FUNCIONALIDAD FAMILIAR Y RESILIENCIA EN ESTUDIANTES DE SECUNDARIA
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INTRODUCCIÓN
La funcionalidad familiar constituye un eje central en el desarrollo
humano, particularmente en las primeras etapas de la vida, donde el
entorno cercano cumple un papel decisivo en la formación personal y
social (Papalia & Martorell, 2015). Siguiendo lo planteado, “los entornos
primarios más inuyentes y poderosos en las sociedades humanas son,
sin duda, la familia y el lugar de trabajo” (Bronfenbrenner, 1987, p.
308).
Quizá recuerde cómo los niños pequeños usan a sus padres como
base segura para sentirse más conados al explorar el mundo:
saben que tienen alguien a quien recurrir si algo sale mal. Del
mismo modo, los adolescentes que tienen relaciones de apego
más rmes tienden a tener una relación sólida y de apoyo con
sus padres, quienes permiten y estimulan sus esfuerzos por
lograr la independencia y ofrecen un puerto seguro en tiempos
de estrés emocional. (Allen et al., 2003, citado en Papalia &
Martorell, 2015, pp. 369, 370)
Al respecto, Minuchin aporta que la familia debe enfrentar el desafío de
cambios tanto internos como externos y mantener al mismo tiempo, su
continuidad, y debe apoyar y estimular el crecimiento de sus miembros
mientras se adapta a una sociedad en transición.
Desde la Teoría General de Sistemas, Von Bertalany (1968) y De
Rosnay (1975) describen a la familia como un sistema abierto orientado
al bienestar, mientras que Hernández (1998) la concibe como un
espacio relacional esencial para el desarrollo afectivo. Sin embargo,
Pérez et al. (1997) advierten que no existe consenso pleno sobre la
conceptualización de la funcionalidad familiar, proponiendo cuatro
categorías que orientan su análisis:
− Familias funcionales, con comunicación clara, exibilidad y apoyo
mutuo (Olson, 2000).
− Familias moderadamente funcionales, con dicultades menores en
su dinámica cotidiana (Walsh, 2016).
− Familias disfuncionales, caracterizadas por conictos y fallas de
comunicación (Minuchin, 1974).
− Familias severamente disfuncionales, en las que predominan
negligencia o violencia (Barudy & Dantagnan, 2005; Ruiz, 2014).
De esta manera, una familia capaz de adaptarse y brindar soporte
emocional fomenta en las más jóvenes habilidades para enfrentar la
adversidad, lo que favorece la construcción de adolescentes seguros y
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resilientes (Walsh, 2016).
En paralelo, la resiliencia ha sido denida como un proceso dinámico
de adaptación y superación tras una disrupción biopsicosocial, en el
que el individuo desarrolla mayor fortaleza para futuras dicultades
(Richardson et al., 1990). Scheier y Carver (1992) destacan su vínculo
con el optimismo, mientras que Connor y Davidson (2003) añaden la
autoestima y las habilidades cognitivas como factores determinantes.
Estos últimos autores elaboraron una escala para clasicar la resiliencia
en niveles alto, medio y bajo, según la capacidad adaptativa de cada
persona.
Estudiar la relación entre funcionalidad familiar y resiliencia en la
adolescencia resulta importante, ya que este periodo vital implica
profundos cambios emocionales y sociales.
El grupo familiar, como todo sistema, tiene unos límites que
constituyen su perímetro; ellos tienen la función de contener a sus
integrantes, protegerlos de las presiones exteriores y controlar
el ujo de información que entra y sale en sus relaciones con
el entorno, de manera que cumplen funciones tanto protectoras
como reguladoras con el n de conservar a los miembros unidos
y al sistema estable. (Hernández, 1998, p. 27)
Esta línea de investigación permite orientar estrategias de detección,
prevención y apoyo a adolescentes en riesgo.
En Lima, Perez-Siguas et al. (2020) hallaron en 204 adolescentes una
asociación signicativa entre resiliencia y funcionalidad familiar (χ² =
44,842; p = 0,000), destacando que la mayoría presentaba resiliencia
media 51,5 % y provenía de familias con disfunción leve 49 %. En
Colombia, Cerquera et al. (2020) observaron en jóvenes víctimas
del conicto armado que el predominio de estrategias pasivas o
emocionales, como la religión o la expresión afectiva, se relacionaba
con menor resiliencia, lo que contrasta con la importancia del apoyo
familiar subrayada por Orozco-Solís et al. (2021) en México, quienes
identicaron la cohesión familiar como predictor central de la resiliencia.
De manera similar, Obando et al. (2021) en Colombia mostraron que los
adolescentes más resilientes recurrían a estrategias constructivas como
el análisis de problemas, mientras que los menos resilientes optaban
por la evitación. Durante la pandemia, Torres (2023) evidenció en
Perú que la disfunción familiar se asociaba con mayor estrés, hallazgo
reforzado por Asencios-Trujillo et al. (2023), quienes constataron que
los adolescentes de familias severamente disfuncionales tenían menores
niveles de resiliencia.
Complementariamente, Oliva et al. (2025) en Ecuador señalaron que
la cohesión familiar mejora el rendimiento académico. En Bolivia,
Apaza y Buezo (2024) encontraron correlación negativa moderada
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entre funcionalidad familiar y depresión (r= -0.468), especialmente
en mujeres, mientras que Vargas (2024) sugirió que el apego seguro
favorece mayor resiliencia.
Los hallazgos en diferentes contextos coinciden en que los entornos
familiares positivos y cohesionados fortalecen la resiliencia y protegen
la salud mental. Por el contrario, la disfuncionalidad se vincula con
mayor vulnerabilidad emocional y académica.
En este marco surge la presente investigación, motivada por la
inestabilidad emocional, familiar, académica y social observada en
estudiantes de secundaria de la Unidad Educativa Adventista UAB,
especialmente en aquellos que recibieron apoyo psicológico. La
indagación responde también al interés de la investigadora en estas
variables.
La pregunta que guía el estudio es: ¿Cuál es la relación entre los tipos
de funcionalidad familiar y los niveles de resiliencia en estudiantes de
cuarto, quinto y sexto de secundaria de la Unidad Educativa Adventista
UAB, turno tarde, en Vinto, Cochabamba, durante la gestión II-2024?
De ello se desprenden dos hipótesis:
• H1. Existe una relación signicativa entre funcionalidad familiar y
resiliencia en este grupo de estudiantes adolescentes.
• H0. No existe relación signicativa entre ambas variables en este
grupo.
METODOLOGÍA
La investigación que originó el presente artículo se realizó con un
enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo-correlacional y con un
diseño no experimental y transversal, lo que permitió describir y
analizar la relación entre variables en un único momento temporal, sin
manipulación del investigador (Choque-Medrano, 2014; Hernández
Sampieri et al., 2014).
Para el desarrollo de esta investigación se seleccionó la Unidad Educativa
Adventista UAB, turno de la tarde, ubicada en el municipio de Vinto,
Cochabamba. La elección de esta institución respondió, en primer
lugar, a la relación académica establecida entre los investigadores y la
entidad, lo que facilitó el acercamiento tanto a las autoridades como a
la población estudiantil. Además, la autora principal formó parte del
gabinete psicológico de la institución, lo que permitió un vínculo directo
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con el contexto y la población de estudio. Finalmente, se consideró
que los resultados de la investigación aportarían benecios tanto a la
institución como al propio gabinete psicológico.
La población estuvo conformada por 107 estudiantes de cuarto, quinto
y sexto de la referida secundaria. La muestra, obtenida mediante
muestreo no probabilístico intencional, quedó constituida por 101
estudiantes que cumplían con los criterios de inclusión establecidos, a
saber: ser estudiante de cuarto, quinto o sexto de secundaria del turno
tarde, de cualquier sexo, contar con la autorización de las autoridades
correspondientes y el consentimiento del estudiante para participar y
permitir la publicación de los resultados. Se excluyó de la muestra a
quienes no cumplían con el grado, el turno, la institución o los permisos
requeridos. Asimismo, se garantizaron los principios de condencialidad
y anonimato, componentes de la ética en la investigación en Ciencias
Sociales.
La recolección de datos sociodemográcos incluyó: edad, curso, sexo,
residencia y estructura familiar, esta última se observa en la tabla 1. La
mayoría de los participantes tenía entre 16 y 17 años, con distribución
equitativa entre cursos y predominio de estudiantes externos 93,1 %
y se aplicaron dos instrumentos: el Cuestionario de Funcionamiento
Familiar (FF-SIL) (Pérez et al., 1997) y la Escala de Resiliencia de
Connor-Davidson (CD-RISC25) (Connor & Davidson, 2003).
El FF-SIL evalúa siete dimensiones: cohesión, armonía, comunicación,
adaptabilidad, afectividad, roles y permeabilidad, consta de 14 ítems
en los cuales los evaluados responden la frecuencia en la que perciben
ciertas situaciones familiares a través de una escala Likert de 5 puntos:
casi nunca (1), pocas veces (2), a veces (3), muchas veces (4) y casi
siempre (5). El total del puntaje obtenido clasica a las familias
en: severamente disfuncionales, disfuncionales, moderadamente
funcionales y funcionales, como se muestra en la gura 1 y en la tabla 2.
La CD-RISC25 mide resiliencia en cinco dimensiones: persistencia-
tenacidad-autoecacia, control bajo presión, adaptabilidad, redes de
apoyo y espiritualidad, tiene 25 ítems evaluados en una escala Likert
de 0 a 4 puntos: nunca (0), rara vez (1), a veces (2), a menudo (3) y casi
siempre (4); clasica los niveles de resiliencia en baja, media y alta,
como se muestra en la gura 2 y en la tabla 2.
Para la aplicación del instrumento se siguió una orden de pasos en
correspondencia con la experiencia de Perez-Siguas et al. (2020):
- Primero, se construyó una matriz de investigación en la que se
organizaron las dimensiones, indicadores, ítems y categorizaciones
de acuerdo con la escala Likert de los instrumentos seleccionados.
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- Segundo, se procedió a la validación de contenido y a la
evaluación de la abilidad de los instrumentos. Se validaron
los instrumentos mediante el coeciente V de Aiken, con la
participación de tres jueces expertos, siguiendo a Merino y
Livia (2009) y Robles (2018). Los valores obtenidos fueron
0,90 para el FF-SIL y 0,92 para la CD-RISC25, lo que evidenció
alta validez. Luego, se realizaron ajustes lingüísticos para el
contexto adolescente. Respecto a la abilidad, se aplicó el alfa
de Cronbach, alcanzándose 0,91 en el FF-SIL y 0,94 en la CD-
RISC25, demostrando excelente consistencia interna.
- Tercero, se presentó el plan de trabajo a las autoridades de la
Unidad Educativa Adventista UAB, quienes otorgaron la
aprobación institucional y permitieron la coordinación de
horarios para la aplicación.
- Cuarto, en colaboración con el gabinete de psicología, se desarrolló
un taller introductorio sobre resiliencia y funcionamiento familiar
con el propósito de contextualizar a los estudiantes antes de la
aplicación de los instrumentos, este taller titulado “Construyendo
mi fortaleza interior” ofreció como contenido: 1) La denición
y componentes de la resiliencia, 2) Desde cuándo y cómo se
forma la resiliencia, 3) El papel de la familia en la formación de
la resiliencia, 4) Una dinámica breve a través de soplar globos, lo
que representa el resistir y adaptarse a nuevos cambios, 5) Cierre
y motivación a la participación de la investigación.
- Quinto, los cuestionarios se aplicaron en formato impreso en cada
aula, bajo la supervisión del docente responsable y del equipo
investigador.
Finalmente, los datos recolectados fueron procesados y tabulados en
el software SPSS; la prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov
indicó que los datos no seguían distribución normal, lo que puede
verse en la tabla 3, por lo que se utilizó la correlación de Spearman
para determinar la relación entre funcionamiento familiar y resiliencia
véase en la tabla 4. Asimismo, con el propósito de evaluar la estabilidad
de las estimaciones, se aplicó el método de remuestreo bootstrap con
intervalos de conanza corregidos y acelerados (BCa) al 95 %. Este
procedimiento permitió obtener intervalos más precisos y reducir
el impacto de posibles sesgos de muestreo, reforzando la validez
inferencial de los resultados.
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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Tras la aplicación de los cuestionarios de Funcionalidad Familiar (FF-
SIL) y de la Escala de Resiliencia (CD-RISC-25) a un total de 101
estudiantes adolescentes de cuarto, quinto y sexto de secundaria de la
Unidad Educativa Adventista UAB. A continuación, se presentan los
resultados.
TIPOS DE FUNCIONALIDAD FAMILIAR
Los siguientes resultados muestran que la mayoría de los adolescentes
pertenece a familias con dicultades para satisfacer sus necesidades
emocionales, mientras que la minoría pertenece a familias funcionales.
La gura 1 muestra que más de la mitad de los adolescentes, el 51,5
%, proviene de contextos familiares disfuncionales o severamente
disfuncionales, caracterizados por patrones de ausencia de apoyo
emocional, comunicación inecaz, conictos frecuentes, negligencia
o incluso violencia. Las familias moderadamente funcionales, con el
35,6 %, presentan ciertas dicultades, pero sin afectar gravemente
el equilibrio emocional de sus integrantes. Solo el 12,9 % pertenece
a familias funcionales, donde existe comunicación clara, límites
adecuados y apoyo recíproco.
Figura 1: Tipos de funcionalidad familiar presente en las familias de
los estudiantes
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Estos hallazgos son consistentes con la teoría estructural de Minuchin
(1974), que sostiene que las disfunciones familiares pueden obstaculizar
el bienestar emocional y social de sus miembros. Asimismo, conrman
lo planteado por Hernández (1998) y Walsh (2016), quienes destacan
que las familias cohesionadas favorecen el desarrollo emocional y
afrontamiento de adversidades. La alta prevalencia de disfuncionalidad
detectada sugiere una necesidad de fomentar estrategias de intervención
orientadas a mejorar las dinámicas familiares y el soporte emocional.
Por otro lado, estudios recientes también se relacionan con estos
resultados, como el de Orozco-Solís et al. (2021), quienes hallaron que
la cohesión y el apoyo intrafamiliar son los principales predictores de la
resiliencia adolescente.
La alta prevalencia de disfuncionalidad en esta muestra boliviana se
alinea con los hallazgos de Apaza y Buezo (2024), quienes vinculan la
disfuncionalidad con mayores niveles de depresión, con una población
y contexto similares al presente estudio.
NIVEL DE RESILIENCIA
La gura 2 revela que el 41,6 % de los adolescentes presenta resiliencia
media, quiere decir que presenta una capacidad de afrontamiento
funcional, aunque no siempre constante ni ecaz frente a situaciones
prolongadas de adversidad; un 28,7 % evidencia niveles bajos, que
indica que cerca de un tercio de la muestra tiene dicultades para
afrontar situaciones adversas. Finalmente, el 29,7 % alcanza un nivel
alto de resiliencia, asociado a una mejor adaptación, mayor estabilidad
emocional y recursos personales más desarrollados para superar
obstáculos.
Esta distribución revela una tendencia general hacia una resiliencia
media, pero con una proporción considerable de estudiantes en los
extremos bajo y alto, lo que destaca la variabilidad en las capacidades
de resiliencia entre este grupo de adolescentes.
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Figura 2: Nivel de resiliencia de los estudiantes
La variabilidad de los niveles de resiliencia coincide con lo expuesto
por Richardson et al. (1990), quienes explican que la resiliencia es
un proceso dinámico inuido por factores familiares, individuales y
contextuales. Asimismo, según Connor y Davidson (2003), los recursos
internos como la autoestima y la autoecacia son determinantes, pero
requieren de entornos protectores para desarrollarse plenamente.
Obando et al. (2021) explican que los adolescentes más resilientes
tienden a emplear estrategias constructivas de afrontamiento, mientras
que los menos resilientes recurren a la evitación emocional, dicultando
su adaptación en contextos estresantes, como la pandemia.
Los datos de esta investigación son coherentes con Asencios-Trujillo et
al. (2023), quienes hallaron que los adolescentes de familias severamente
disfuncionales presentan resiliencia baja, mientras que aquellos de
familias disfuncionales logran niveles medios, posiblemente gracias
a factores externos compensatorios. Vargas (2024) también destaca la
inuencia del apego seguro en el desarrollo de resiliencia, mostrando la
importancia de las características relacionales tempranas.
Asimismo, al comparar estos resultados con Perez-Siguas et al. (2020)
en Lima, se observa una coincidencia en la prevalencia de resiliencia
media y su asociación con la disfunción familiar leve. Sumando a esto
Cerquera et al. (2020) en Colombia, vincularon estrategias emocionales
pasivas con menor resiliencia, resaltando que el entorno adverso puede
condicionar fuertemente las capacidades adaptativas. En conjunto, la
evidencia conrma que los niveles de resiliencia varían en función de
la funcionalidad familiar, y que la presencia de entornos protectores y
vínculos seguros favorece signicativamente el desarrollo de recursos
resilientes en adolescentes.
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DESCRIPCIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE
LA FUNCIONALIDAD Y LA ESTRUCTURA
FAMILIARES
La tabla 1 muestra que la categoría predominante entre las familias
de los adolescentes corresponde a la familia disfuncional, con un 37,6
% del total. Este resultado indica que una parte considerable de los
adolescentes se desenvuelve en entornos familiares con dicultades para
mantener una dinámica equilibrada, afectando aspectos emocionales.
En segundo lugar, se ubican las familias moderadamente funcionales,
con un 35,6 %, lo que indica que una parte considerable de las familias
mantiene ciertos niveles de funcionalidad, aunque con limitaciones.
En contraste, las familias funcionales, con un 12,9 %, representan
la proporción más baja de la muestra, lo cual evidencia que solo
una minoría de los hogares alcanza un nivel óptimo de interacción,
comunicación y apoyo mutuo. Llama la atención que esta cifra sea
incluso menor a la de las familias severamente disfuncionales 13,9 %,
lo cual pone de relieve la alta prevalencia de contextos familiares con
deciencias estructurales y relacionales marcadas. La variación en la
distribución porcentual reeja una inclinación hacia modelos familiares
con dicultades en su funcionamiento.
En relación con las estructuras familiares se observa que los adolescentes
que viven solo con la madre representan una parte importante
dentro de las familias disfuncionales y moderadamente funcionales
9,9 % en ambos casos, mientras que solo un 3,0 % corresponde a
familias funcionales. Estos hallazgos demuestran que la convivencia
monoparental materna es la más frecuente en entornos con dicultades
de funcionalidad, lo que se refuerza con el 5 % registrado en familias
severamente disfuncionales.
Por otro lado, los adolescentes que conviven solo con el padre
representan un 4,0 % dentro de las familias disfuncionales, cifra que
reeja que este tipo de estructura es menos frecuente, pero cuando está
presente, tiende también a situarse en contextos de baja funcionalidad.
En cuanto a la convivencia con ambos padres, se aprecia una distribución
equilibrada entre familias disfuncionales y moderadamente funcionales
10,9 % en ambos casos, mientras que las funcionales alcanzan apenas
un 4,0 % y las severamente disfuncionales un 2,0 %. Por ende, aunque
la presencia de ambos progenitores puede favorecer ciertos aspectos
de la funcionalidad familiar, no garantiza necesariamente una dinámica
saludable.
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Las familias en las que los adolescentes viven con ambos padres y otros
familiares, o solo con otros familiares, presentan una predominancia
en los niveles de funcionalidad moderada y disfuncionalidad 5,0 % y
5,9 %, esta variedad de estructuras no tradicionales puede conllevar a
dinámicas complejas que afectan la calidad de las relaciones familiares.
Los adolescentes que viven solos 13,9 % se concentran principalmente
en contextos de disfuncionalidad familiar, con un 4,0 % en familias
severamente disfuncionales, otro 4,0% en disfuncionales y un 5,0 %
en moderadamente funcionales y solo un 1% pertenece a familias
funcionales. Esto sugiere que esta forma de convivencia suele estar
asociada a entornos familiares problemáticos.
Tabla 1: Relación de la estructura familiar con tipos de funcionalidad
familiar
En conjunto, los resultados evidencian una prevalencia signicativa
de la disfuncionalidad familiar en la muestra estudiada, con especial
énfasis en familias monoparentales y estructuras no tradicionales.
Particularmente en este estudio, los adolescentes que viven solo con
la madre o solos presentan altos porcentajes de disfuncionalidad,
evidenciando la sobrecarga de roles y la ausencia de apoyo emocional
estable. Aunque vivir con ambos padres aumenta la probabilidad de un
funcionamiento familiar más saludable, no lo garantiza, lo que se alinea
con el modelo sistémico de Von Bertalany (1968).
De esta manera, Minuchin (1974) advierte que las estructuras
disfuncionales pueden interferir seriamente en el bienestar emocional
y social de los miembros de la familia, obstaculizando el crecimiento
personal y la integración social de los jóvenes.
Los resultados guardan coherencia con lo señalado por Torres (2023),
quien encontró que los adolescentes de familias disfuncionales tienden
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a presentar mayores dicultades emocionales, mientras que aquellos
que crecen en familias funcionales muestran menores niveles de estrés.
De manera similar, el estudio de Oliva et al. (2025) demuestra que la
cohesión familiar favorece el rendimiento académico, conrmando
que el entorno doméstico impacta en distintas áreas del desarrollo
adolescente.
RELACIÓN ESTADÍSTICA ENTRE
FUNCIONALIDAD FAMILIAR Y RESILIENCIA
La tabla 2 muestra que, en las familias severamente disfuncionales, la
mayoría de los adolescentes presentan resiliencia baja 8,9 %, con una
menor proporción en resiliencia media 4,0 % y alta 1,0 %. Esto apunta
a que las familias con altos niveles de disfunción presentan dicultades
signicativas para promover la resiliencia en sus miembros. En las
familias disfuncionales, se observa un incremento en la resiliencia
media 16,8 % y baja 15,8 %, con una pequeña representación en
resiliencia alta 5,0 %, indicando que las dicultades familiares afectan
la capacidad de los adolescentes para desarrollar resiliencia.
En las familias moderadamente funcionales, la mayoría de los
adolescentes tienen resiliencia media 8,9 %, aunque también se observa
un porcentaje relevante en resiliencia baja 3,0 % y alta 4,0 %, lo que
reeja que una funcionalidad familiar moderada ofrece un entorno más
favorable para el desarrollo de resiliencia, aunque no lo garantiza por
completo.
Por último, en las familias funcionales, se destaca que la mayoría de
los adolescentes presenta resiliencia alta 9,9 % y media 2,0 %, con solo
un 1,0 % en resiliencia baja, este resultado pone de maniesto que las
familias funcionales proporcionan un contexto mucho más favorable
para la resiliencia de los adolescentes.
Tabla 2: Relación entre los tipos de funcionalidad familiar y los
niveles de resiliencia
f % f % f % f %
Familia severamente disfuncional 9 8,9 4 4,0 1 1,0 14 13,9
Familia disfuncional 16 15,8 17 16,8 5 5,0 38 37,6
Familia moderadamente funcional 3 3,0 9 8,9 4 4,0 36 35,6
Familia funcional 1 1,0 2 2,0 10 9,9 13 12,9
Total 29 28,7 42 41,6 30 29,7 101 100,0
Resiliencia
Media
Alta
Tipos de Funcionalidad Familiar Total
Baja
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Estos resultados respaldan lo planteado por Henderson y Milstein (2003),
quienes sostienen que la falta de apoyo emocional limita la capacidad de
adaptación. No obstante, también se encontró que algunos adolescentes
provenientes de entornos disfuncionales alcanzaron niveles elevados de
resiliencia. Esto coincide con lo propuesto por Ungar (2013) y Grotberg
(1995), al señalar que factores protectores externos, como la escuela o
las redes comunitarias, pueden compensar las carencias presentes en el
ámbito familiar.
En general, los resultados muestran que los adolescentes de familias
disfuncionales y severamente disfuncionales tienen más dicultades
para desarrollar resiliencia, mientras que quienes provienen de familias
funcionales alcanzan niveles más altos. Estos hallazgos coinciden con lo
planteado por Orozco-Solís et al. (2021), quienes identican la cohesión
familiar como un factor clave en la construcción de resiliencia. De
manera similar, Asencios-Trujillo et al. (2023) y Apaza y Buezo (2024)
señalan que las dinámicas familiares disfuncionales no solo debilitan la
resiliencia, sino que también aumentan la vulnerabilidad emocional. En
esta misma línea, Obando et al. (2021) destacan que los adolescentes
con baja resiliencia suelen recurrir a estrategias de afrontamiento poco
efectivas, mientras que aquellos con mayor resiliencia utilizan recursos
más activos y constructivos.
PRUEBAS DE NORMALIDAD DE KOLMOGÓROV-
SMIRNOV
Tabla 3: Pruebas de normalidad de Kolmogórov-Smirnov para las
variables de funcionalidad familiar y resiliencia
Estadístico gl Sig.
Funcionalidad Familiar 0.218 101 .000
Resiliencia 0.208 101 .000
Variable
Kolmogórov-Smirnov
La tabla 3 presenta los resultados de la prueba de Kolmogórov-Smirnov
aplicada a las variables de funcionalidad familiar y resiliencia. Ambas
variables muestran valores de signicancia p = .000, inferiores al umbral
crítico de 0.05, lo cual indica que los datos no siguen una distribución
normal.
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Esta evidencia permite concluir que no se cumple el supuesto de
normalidad para ninguna de las dos variables, por lo tanto, se recurrió al
uso de pruebas estadísticas no paramétricas, más adecuadas para analizar
datos con distribuciones no normales. En este caso, se seleccionó la
correlación de Spearman, que no requiere el cumplimiento del supuesto
de normalidad.
CORRELACIÓN DE SPEARMAN
En la tabla 4 se presentan los resultados del análisis de correlación de
Spearman (Rho) entre la funcionalidad familiar y la resiliencia en una
muestra de 101 estudiantes. El coeciente obtenido fue de 0.540, con
un valor de signicancia bilateral de p = .001. Este resultado evidencia
una correlación positiva de magnitud moderada, estadísticamente
signicativa al tener el 99 % de conanza (p < .01). Para vericar
la estabilidad de la estimación, se realizó una simulación bootstrap
(con intervalos de conanza corregidos y acelerados, BCa al 95 %),
obteniéndose un rango de [0,387-0,685]. Este intervalo no incluye
el valor cero, lo cual refuerza la validez estadística y la consistencia
del resultado, el análisis también reporta un sesgo (Bias) de -0,001
y una desviación estándar del error (SE) de 0,077. Estos valores son
indicadores de precisión y estabilidad en la estimación del coeciente
de correlación:
Este hallazgo indica que los estudiantes con una mayor funcionalidad
familiar tienden a mostrar niveles más altos de resiliencia. Dicho de otro
modo, la calidad de las interacciones y dinámicas dentro de su entorno
familiar se asocia directamente con la capacidad de los adolescentes
para afrontar y adaptarse a experiencias adversas.
Tabla 4: Correlación de Spearman entre funcionalidad familiar y
resiliencia
Variable Funcionalidad Familiar Resiliencia
Coeficiente de correlación 1,540**
Sig. (bilateral) . 0
N101 101
Simulación de muestreo Sesgo 0-0,001
Desv. Error 00,077
Intervalo de confianza
al 95% de Bca Inferior .0,387
Superior .0,685
Coeficiente de correlación ,540** 1
Sig. (bilateral) 0 .
N101 101
Simulación de muestreo Sesgo -0,001 0
Desv. Error 0,077 0
Intervalo de confianza
al 95% de Bca
Inferior 0,387 .
Superior 0,685 .
Funcionalidad
Familiar
Resiliencia
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Los resultados refuerzan el planteamiento de que la funcionalidad
familiar es un factor importante en la resiliencia adolescente, aunque no
el único, ya que otros sistemas de apoyo, como la escuela, la comunidad
y las relaciones de pares, pueden compensar carencias familiares, tal
como lo señalan los modelos ecológicos de Bronfenbrenner (1987) y
Ungar (2013).
Asimismo, estos hallazgos coinciden con las conclusiones de múltiples
estudios: Asencios-Trujillo et al. (2023) que reportaron una relación
similar entre estas variables, mientras que Torres (2023) y Apaza y
Buezo (2024) demostraron que una mayor funcionalidad se asocia con
menor estrés y depresión. Además, Vargas (2024) sugiere que el apego
seguro refuerza la resiliencia, complementando la evidencia de que
las relacionales familiares en los primeros años de vida y el entorno
familiar positivo actúan como protectores primarios.
Estos resultados se alinean con los de Perez-Siguas et al. (2020) en
Lima, quienes reportaron asociación signicativa entre ambas variables
(χ² = 44,842; p = 0,000), predominando la resiliencia media en
adolescentes con disfunción leve. A su vez, contrastan con los hallazgos
de Cerquera et al. (2020) en Colombia, donde los jóvenes que utilizaban
estrategias pasivas, como la religión o la expresión afectiva, mostraron
baja resiliencia pese a las redes de apoyo. Por otro lado, Orozco-Solís
et al. (2021) en México y Oliva et al. (2025) en Ecuador coincidieron
en que la cohesión familiar no solo favorece la resiliencia, sino
también el rendimiento académico. Por su parte Obando et al. (2021)
complementan al mostrar que los adolescentes resilientes emplean
estrategias constructivas, mientras que los menos resilientes recurren
a la evitación. Finalmente, Vargas Salas (2024) resalta que el apego
seguro potencia la resiliencia desde etapas tempranas, fortaleciendo la
idea de que las relaciones familiares constituyen un factor protector
primario.
En conjunto, la correlación hallada rearma que la funcionalidad
familiar actúa como predictor relevante de la resiliencia adolescente.
Aunque no exclusivo, en el desarrollo de la resiliencia.
Los hallazgos sugieren que un entorno familiar cohesionado y
funcional puede marcar diferencias signicativas en la capacidad de los
adolescentes para enfrentar la adversidad.
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CONCLUSIONES
Los resultados de este estudio mostraron que más de la mitad de los
adolescentes participantes (51,5 %) provenía de familias disfuncionales
o severamente disfuncionales, mientras que únicamente el 12,9 %
pertenecía a contextos familiares funcionales. En cuanto a la resiliencia,
se identicó que el 41,6 % de los estudiantes presentó un nivel medio,
seguido por un 29,7 % con nivel alto y un 28,7 % con nivel bajo.
En relación con la estructura familiar, se observó que la convivencia
más frecuente fue con la madre (27,7 %) o con ambos padres (27,7 %).
Sin embargo, vivir solo con la madre o con otros familiares se asoció
con mayores niveles de disfuncionalidad, mientras que la presencia
de ambos padres no siempre garantizó una funcionalidad adecuada.
Estos hallazgos evidencian que la calidad de las relaciones familiares
es más determinante que la composición del hogar en la percepción de
funcionalidad.
El análisis estadístico reveló una correlación positiva, moderada y
signicativa entre funcionalidad familiar y resiliencia (Rho = 0.540;
p < .001), lo cual indica que los adolescentes que crecen en entornos
familiares más funcionales tienden a desarrollar mayores niveles
de resiliencia. No obstante, se identicaron casos de adolescentes
provenientes de familias disfuncionales que alcanzaron niveles medios
o altos de resiliencia, lo que conrma que la resiliencia es multifactorial
y está inuida por otros contextos de apoyo.
Las principales limitaciones de esta investigación fueron que, al estar
restringida a una sola institución y sustentarse en un enfoque cuantitativo,
no permitió recoger experiencias subjetivas ni comparar resultados entre
distintos contextos socioculturales. Asimismo, el uso de un muestreo no
probabilístico de tipo intencional limitó la representatividad estadística,
ya que limita la generalización de los hallazgos tanto a la población de
estudio como a otras más amplias. No obstante, la elección de este tipo
de muestreo se justicó por la necesidad de acceder a participantes que
cumplieran criterios especícos y aportaran información pertinente para
alcanzar los objetivos planteados. En investigaciones futuras se propuso
profundizar el análisis explorando la relación entre las dimensiones
de ambas variables en poblaciones de distintos contextos, mediante
un diseño de enfoque mixto que combinara muestreo probabilístico e
intencional, de modo que se integrara la representatividad estadística
con la comprensión de experiencias subjetivas.
En síntesis, se concluye que la presente investigación cumple con el
objetivo trazado al demostrar la relación entre ambas variables y aporta
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evidencia empírica sobre el rol que desempeña la funcionalidad familiar
en las capacidades de afrontamiento y adaptación de los adolescentes.
Las recomendaciones para el Gabinete de psicología de esta institución
estuvieron enfocadas en aprovechar los resultados de este estudio, los
cuales identicaron la cantidad de estudiantes en situación de riesgo,
con el n de elaborar un plan de intervención preventiva a través
de programas o talleres dirigidos tanto a los estudiantes como a los
padres. Dichas acciones deberían orientarse a fortalecer el papel de la
familia y de la escuela como entornos protectores de la salud emocional
adolescente, abordando temáticas como la gestión emocional, la
resolución de conictos, el desarrollo de la inteligencia emocional y la
promoción de redes de apoyo y pertenencia.
DECLARACIÓN DE CONFLICTOS DE INTERESES: La autora
declara no tener conictos de interés.
DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES Y
AGRADECIMIENTOS: La autora La autora agradece el apoyo y
espacio brindado por la Unidad Educativa adventista UAB, también
se agradece a la Universidad Adventista de Bolivia por los convenios
para realizar las practicas preprofesionales en el gabinete psicológico
de la U.E. Adventista UAB, los cuales facilitaron la investigación y
especialmente al Mg Rodolfo Guarachi Ramos, quien brindó asesoría
durante el proceso de investigación y revisó críticamente los resultados,
aunque no es responsable del contenido de este artículo.
DECLARACIÓN DE APROBACIÓN DEL COMITÉ DE ÉTICA:
La autora declara que la investigación fue aprobada por el Comité de
Ética de la institución responsable, en tanto implicó a seres humanos.
DECLARACIÓN DE DISPONIBILIDAD DE DATOS: La
autora declara que los datos utilizados en la investigación ejecutada
se encuentran disponibles y sin restricciones de acceso para ser
analizados por los interesados en el repositorio: https://zenodo.org/
records/17379293
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