
DINAMICAS ESPACIALES EN DOS ÁREAS DE ALMACENAMIENTO DEL COMPLEJO ARQUEOLOGICO
CHAN CHAN, PERÚ
Número 27 / DICIEMBRE, 2025 (35-56)
48
altamente centralizado, otros conjuntos muestran conguraciones más
segmentadas. Esta variabilidad arquitectónica reeja posiblemente
distintos niveles de importancia o especialización funcional en la
gestión de los recursos almacenados, siempre bajo el estricto control de
las élites gobernantes.
La gestión de las áreas de almacenamiento estuvo a cargo de un sistema
administrativo jerárquico, conformado por burócratas (encargados del
control de información) y mayordomos (responsables directos de los
bienes almacenados), según documenta Topic (2003). Estos funcionarios
operaban desde las estructuras en forma de U o audiencias (Andrews,
1974), que servían como puntos clave de control administrativo de la
élite.
En el caso especíco del palacio Bandelier, se observó una conguración
particular: las audiencias, de dimensiones reducidas, aparecen separadas
del patio principal. En su lugar, existe un patio de menores proporciones,
mientras que el espacio ceremonial masivo (aproximadamente 60 × 80
m) se ubica fuera del área de almacenamiento. Este diseño establecía un
protocolo de acceso diferenciado: tras las ceremonias colectivas en el
gran patio exterior, solo un grupo selecto podía avanzar por el corredor
hacia el patio con audiencia para realizar las entregas de productos,
marcando así el límite del recorrido permitido a los visitantes.
Estos patrones de organización espacial presentan variaciones en otros
palacios de Chan Chan. Algunos conjuntos, como Rivero, Tschudi y
Laberinto, muestran conguraciones similares a Bandelier, mientras
que Velarde se asemeja más a Uhle. Sin embargo, en palacios como
Chayhuac, Gran Chimú, Squier y Tello, el estado de conservación no
permite establecer con claridad la distribución original de los ambientes.
La importancia de estas prácticas administrativas perduró en la memoria
colectiva, como lo demuestran los registros del cronista Pedro Cieza
de León, quien documentó testimonios locales sobre las actividades
desarrolladas en estos espacios. Esta evidencia histórica conrma el
papel fundamental que tuvieron estos complejos en la organización
social y económica del valle durante el periodo Chimú:
Los señores naturales de ellos fueron muy temidos antiguamente,
y obedecidos por sus súbditos, y se servían con gran aparato,
según su usanza, trayendo consigo indios truhanes y bailadores,
que siempre los estaban festejando, y otros continuo tañían y
cantaban. Tenían muchas mujeres, procurando que fuesen las
más hermosas que se pudiesen hallar. Y cada señor en su valle
tenía sus aposentos grandes con muchos pilares de adobes, y
grandes terrados y otro, portales cubiertos con esteras. Y en el
circuito de esta casa había una plaza grande adonde se hacían
sus bailes y areytos. Y cuando el señor comía, se juntaban gran
número de gente, los cuales bebían de su brebaje de maíz, o de