
Ángel Darío Jiménez Gaona
CHAKIÑAN. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades / ISSN 2550 - 6722
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Tránsito Amaguaña, lideresas de la lucha de los pueblos andinos por
una educación intercultural. Por lo tanto, este libro objeto adquirió un
componente transdisciplinar, desde una revisión meso-educativa, hasta
abordar problemas macro de la educación, asentadas y evidenciadas en
Puerto Engabao.
La carencia de recursos dentro de la única escuela del lugar, así como
la falta de docentes, la salubridad, la educación tradicionalista, etc.,
fueron abordados desde este ventanal que pretendía abrir y expandir
las verdades dadas del arte y la educación. Así, se abarcó de manera
ingeniosa, y por demás lúdica, aspectos históricos e informativos para
crear en el lector consciencia sobre la desigualdad vigente en el país.
En resumen, este trabajo intentó replantear algunas preguntas claves en
torno a la realidad socioeducativa del país.
Si bien sigue siendo el campo de las artes visuales (pintura, fotografía,
grabado, edición, etc.) el lugar de privilegio para el uso de este artefacto,
no es menos cierto que sus procesos y potencialidades salpican en todas
direcciones, ya que, como lo apunta Vilchis (2009), por su peculiar
“sintaxis visual” un libro-arte
es un objeto en el cual, partiendo de la categoría universal del
libro, se transgrede el contenido para dar paso al texto plástico,
aquel en el que la visualidad añade a letras y palabras, imágenes,
objetos, texturas y modalidades de materialización que propician
alternativas a la lectura convencional. (p. 92)
La educación artística, como lo demuestra el libro-arte propuesto, no
es ajena a esta articulación discursiva. Es quizás aquí donde el libro-
arte ha cobrado mayor impulso teleológico. Esto se debe a que este
dispositivo polisémico potencia movimientos didácticos rizomáticos,
ramicaciones que abren otras posibilidades educativas, estéticas,
investigativas y constructivistas. En otras palabras, el libro, como
objeto desacralizado, propicia dinámicas pedagógicas-experimentales
de acción (tocar, sentir, pensar, sanar); más aún, teniendo en cuenta la
pasividad del espectador que caracteriza a esta modernidad: que ve y no
participa, como anunciaba Rancière (2008).
Es indispensable decir, además, que la desigualdad, la falta de
oportunidades laborales, el consumo de drogas, los problemas sanitarios,
la piratería, los problemas de abandono y movilidad, etcétera, son
factores que dicultan que las personas puedan estudiar, y menos aún,
acercarse al arte en sus distintas formas, aunque sean pasajeras. Y estos
problemas han sido reejados en la génesis y propósitos de este libro-
arte. Pues como sabemos, la mayor parte de las veces se hace este tipo
de procesos, pero, por su característica efímera, no quedan registrados.
Este trabajo, en denitiva, resalta al libro-arte como recurso
interdisciplinar útil para leer de otras maneras la realidad, y dar