Número 22 / ABRIL, 2024 (145-158)
CONSUMO DE ALCOHOL Y CONDUCTA ANTISOCIAL-
DELICTIVA EN ADOLESCENTES
ALCOHOL CONSUMPTION AND ANTISOCIAL-CRIMINAL
BEHAVIOR IN ADOLESCENTS
DOI:
https://doi.org/10.37135/chk.002.22.09
Artículo de Investigación
Recibido: (15/08/2023)
Aceptado: (25/11/2023)
Ponticia Universidad Católica del Ecuador, Sede
Ambato, Escuela de Psicología, Ambato, Ecuador
jpordonez@pucesa.edu.ec
Johanna Ordóñez-Calle
Ponticia Universidad Católica del Ecuador, Sede
Ambato, Escuela de Psicología, Ambato, Ecuador
cshuguli@pucesa.edu.ec
Catherine Shugulí-Zambrano
CONSUMO DE ALCOHOL Y CONDUCTA ANTISOCIAL-DELICTIVA EN ADOLESCENTES
Número 22 / ABRIL, 2024 (145-158) 146
CONSUMO DE ALCOHOL Y CONDUCTA ANTISOCIAL-
DELICTIVA EN ADOLESCENTES
ALCOHOL CONSUMPTION AND ANTISOCIAL-CRIMINAL
BEHAVIOR IN ADOLESCENTS
El consumo de alcohol y las conductas antisociales-delictivas constituyen un problema
relevante a nivel social y de salud pública. El objetivo de la investigación que dio origen
al presente artículo cientíco fue conocer la relación entre el consumo de alcohol y
la conducta antisocial-delictiva en adolescentes. Se utilizó un enfoque cuantitativo,
no experimental, descriptivo-correlacional, de corte transversal. Participaron 271
adolescentes (50.6 % masculino y 49.4 % femenino), entre 12 a 19 años, mediante un
muestreo no probabilístico por conveniencia con criterios de inclusión. Los instrumentos
utilizados fueron el Cuestionario para identicación de trastornos debidos al consumo de
alcohol (AUDIT) y el Cuestionario de conductas antisociales-delictivas (A-D). El análisis
mostró un consumo bajo de alcohol o abstinencia (95.2 %) y baja presencia de conductas
antisociales (89.3 %) y delictivas (88.93 %). No se presentaron diferencias por sexo en las
variables de estudios (p > .05). Se conrmó una relación baja positiva entre el consumo
de alcohol y la conducta antisocial (r = .206; p < .05), al igual que el consumo de alcohol
y la conducta delictiva (r = .199; p < .05), es decir, a medida que aumenta o disminuye el
consumo de alcohol, también lo hace la conducta antisocial-delictiva.
PALABRAS CLAVE: Consumo de alcohol, conducta antisocial, conducta delictiva,
adolescentes.
Alcohol consumption and antisocial-criminal behavior a relevant social and public health
problem. The objective of the research that gave rise to this scientic article was to
determine the relationship between alcohol consumption and antisocial-criminal behavior
in adolescents. A quantitative, non-experimental, descriptive-correlational, cross-sectional
approach was used. The study included 271 adolescents (50.6% male and 49.4% female),
aged between 12 and 19 years, using a non-probabilistic convenience sampling with
inclusion criteria. The instruments used were the Alcohol Use Disorders Identication
Questionnaire (AUDIT) and the Antisocial-Criminal Behavior Questionnaire (A-D). The
analysis showed low alcohol consumption or abstinence (95.2%) and low presence of
antisocial (89.3%) and criminal (88.93%) behaviors. There were no dierences by sex in
the study variables (p > .05). A low positive relationship was conrmed between alcohol
consumption and antisocial behavior (r = .206; p < .05), as well as alcohol consumption
and criminal behavior (r = .199; p < .05), that is, as alcohol consumption increases or
decreases, antisocial-criminal behavior also.
KEYWORDS: Alcohol consumption, antisocial behavior, delinquent behavior, adolescents.
RESUMEN
ABSTRACT
Johanna Ordóñez-Calle - Catherine Shugulí-Zambrano
CHAKIÑAN. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades / ISSN 2550 - 6722 147
INTRODUCCIÓN
El consumo de alcohol se caracteriza por ser uno
de los principales problemas que afectan la salud
de las personas a escala planetaria. La mitad de
la población de América, Europa y el Pacíco
Occidental consume alcohol y, más de la cuarta
parte de todos los jóvenes entre 15 a 19 años son
bebedores; donde se destaca América por tener
una de las tasas de prevalencia más altas a nivel
mundial (Pan American Health Organization,
2020).
Ecuador se ubica en el noveno lugar de
América Latina con mayor consumo de bebidas
alcohólicas, ingiriendo 7.2 litros de alcohol por
habitante al año (World Health Organization,
2018), la mayor parte de sus consumidores se
encuentra en edades comprendidas entre los
19 a los 24 años de edad, ya que el 12 % de la
población de este grupo adquirió alguna bebida
alcohólica en el año 2012, de acuerdo al Instituto
Nacional de Estadísticas y Censos (2014)
citado por Ponce (2018). El inicio de consumo
comienza a edades tempranas, gracias a que los
datos estadísticos dejan ver a Ecuador como una
sociedad sumida en una cultura de consumo,
donde se normaliza que el alcohol esté presente
en el entorno social de sus hogares, donde el
adolescente tiene su primer acercamiento al
imitar la conducta de sus padres.
Existen datos estadísticos relevantes sobre
el consumo de alcohol de los adolescentes
ecuatorianos. Según la Encuesta Nacional de
Consumo de Drogas en estudiantes de enseñanza
media del Ecuador realizada en 2018, el 30 % de
los estudiantes de educación secundaria había
consumido alcohol en el último año. Además,
se encontró que el 14 % de los adolescentes
había experimentado episodios de consumo
excesivo de alcohol en ese período. Estas cifras
son preocupantes, debido a que indican que
un porcentaje considerable de adolescentes
ecuatorianos se involucra en el consumo de
alcohol (Macías et al., 2019).
La adolescencia es un periodo de transición
hacia la adultez, donde ocurren cambios
biológicos, emocionales y sociales del propio
desarrollo (Diaz & De la Villa, 2018). El
desarrollo cerebral se ve afectado por el
consumo de alcohol, debido a que genera una
serie de efectos negativos; según Da Silva y
Marti del Moral (2021), entre estos se encuentra
una disminución acelerada de la materia gris en
las partes frontal y temporal cortical lateral, y un
crecimiento atenuado en la sustancia blanca del
cuerpo calloso y la protuberancia, lo cual podría
generar problemas en el desarrollo de funciones
cognitivas y motoras, incluso un consumo
excesivo de alcohol disminuye el volumen del
cingulado izquierdo, el pars triangularis y el
cingulado anterior rostral, áreas relacionadas
con la impulsividad y el control inhibitorio.
En cuanto a los procesos de memoria según Carbia
et al. (2017), el consumo excesivo de alcohol
produce que los adolescentes cometan mayores
errores de intrusión, es decir, un mayor décit
de memoria verbal reejando un deterioro de
las funciones de autocontrol. Finalmente, según
Meda et al. (2018) dependiendo el consumo de
alcohol que tengan los adolescentes se puede
presentar una afectación de la reestructuración
del hipocampo y parahipocampo, lo cual
provoca una disminución acelerada de su
volumen (materia blanca), y genera desmayos
de memoria y su posterior pérdida.
Por otro lado, las características evolutivas
especícas de los adolescentes, como la
búsqueda de identidad personal e independencia,
el alejamiento de los valores familiares y el
énfasis en la necesidad de aceptación por el
grupo de iguales; convierte a esta etapa en
vulnerable y facilita el consumo de sustancias
con serias consecuencias a nivel social, familiar,
escolar y jurídico, por lo que se considera un
factor de riesgo para el desarrollo de conductas
antisociales y delictivas en este grupo prioritario
(Diaz & De la Villa, 2018).
La conducta antisocial entre adolescentes se
maniesta en comportamientos agresivos y
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repetitivos que violan las normas sociales en
entornos como la escuela y el hogar, así como
en las interacciones con los demás. Cuando estas
conductas se vuelven frecuentes desde temprana
edad, pueden evolucionar hacia comportamientos
delictivos. Estos patrones problemáticos tienden
a persistir en la adultez, manifestándose como
conducta criminal, alcoholismo, dicultades en
el trabajo, problemas familiares e interpersonales
(Sánchez et al., 2018).
El entorno social también inuye en el consumo
de alcohol y las conductas antisociales-delictivas
en los adolescentes. La presión de grupo, la
inuencia de amigos y la disponibilidad de alcohol
aumentan la probabilidad de que un adolescente
se involucre en estas conductas. Otros factores
individuales como la impulsividad, la búsqueda
de sensaciones y la baja autoestima pueden
desempeñar además un papel en este fenómeno
(Chávez, 2016).
Entre estas consecuencias, la relación entre el
consumo de alcohol y la conducta antisocial
es particularmente relevante. De acuerdo con
Flores-Garza et al. (2019), el consumo excesivo
de alcohol puede desinhibir a los adolescentes,
llevándolos a participar en comportamientos
agresivos, delictivos y antisociales. Estos
actos impulsivos y desaantes, como peleas,
vandalismo o actos delictivos, son frecuentemente
observados en individuos bajo la inuencia del
alcohol. Además, el consumo continuado de
alcohol puede exacerbar tendencias antisociales
preexistentes, al crear un círculo vicioso que
refuerza tanto el consumo de alcohol como la
conducta antisocial. Esta relación compleja
subraya la importancia de abordar el consumo
de alcohol en adolescentes como un factor de
riesgo signicativo que contribuye a la conducta
antisocial, destacando la necesidad urgente de
intervenciones preventivas y de tratamiento para
romper este ciclo destructivo y promover un
comportamiento socialmente responsable.
A pesar de la existencia de investigaciones previas,
es importante realizar estudios especícos que
aborden la problemática del consumo de alcohol
y las conductas antisociales en el contexto de
los adolescentes ecuatorianos. Esto se debe a
que las dinámicas socioculturales, los factores
contextuales y los determinantes individuales
pueden variar entre diferentes poblaciones y
países. Por lo tanto, es fundamental comprender
las particularidades de los adolescentes
ecuatorianos y cómo se relacionan con el
consumo de alcohol y las conductas antisociales
(Matienzo-Manrique, 2020). En consecuencia,
por medio de un enfoque multidimensional y
considerando las variables nivel de consumo de
alcohol, rango de edad, nivel de estudios, sexo,
etnia y situación socioeconómica, se identicó
los factores asociados a estas conductas y se
obtuvo una comprensión más completa de sus
determinantes.
METODOLOGÍA
En la investigación que antecedió al presente
artículo, se aplicó un enfoque cuantitativo, con
un alcance explicativo y predictivo (Maldonado,
2018), se denió un diseño no experimental, de
corte transversal. Este diseño, como lo mencionan
Hernández-Sampieri y Mendoza (2018), permitió
la recolección de datos en un solo momento y
tiempo único, y orientó la investigación hacia un
diseño descriptivo y correlacional, en donde se
describió la relación entre dos o más categorías
o variables, en este caso, consumo de alcohol
y conductas antisociales y delictivas en una
muestra de adolescentes.
Luego del análisis del estado del arte sobre
el tema y la búsqueda de antecedentes de
investigaciones anteriores, se asumió una
perspectiva teórica consistente en cuatro pasos,
que se declaran a continuación, así como los
investigadores cuyos resultados cientícos y
experiencia previa sustentan dicha perspectiva
teórica:
- En primer lugar, se seleccionó la población
y la muestra de estudio.
Como población se consideró a los 700
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estudiantes de la Unidad Educativa del Cantón
El Pangui de la provincia de Zamora Chinchipe
y de esta población se obtuvo una muestra
de 271 adolescentes escolarizados (50.6 %
masculino y 49.4 % femenino), tomándose en
consideración todos los niveles ofertados de
esta unidad educativa, desde el octavo grado de
Educación General Básica (EGB) hasta el tercer
año de Bachillerato General Unicado (BGU),
con edades comprendidas entre 12 a 19 años, en
su mayoría de etnia mestiza (86.3 %) de zonas
urbanas (52.8 %) y rurales (47.2 %) del cantón.
La selección de los participantes se realizó a
través de un muestreo no probabilístico por
conveniencia con criterios de inclusión similar
al utilizado en estudios precedentes, como el de
Gamarra (2021), Riveros et al. (2018) y Valdez-
Piña et al. (2018), teniendo en cuenta criterios
de inclusión y tomando en consideración solo
una de las dos unidades educativas existentes
en el cantón El Pangui, ya que de acuerdo a
observaciones realizadas se pudo determinar
que existía mayor grado de conductas de riesgo
en la unidad educativa seleccionada.
Los criterios de inclusión fueron:
Rango de edad entre 12-19 años.
Contar con el consentimiento informado
de sus padres o representantes legales.
Tener el asentimiento del participante.
Poseer habilidades intelectuales y
físicas básicas para el óptimo desarrollo
de la evaluación.
- En segundo lugar, se seleccionaron los
instrumentos de recolección de datos.
Para evaluar el consumo de alcohol, se utilizó el
Cuestionario de Identicación de los Trastornos
debidos al Consumo de Alcohol (AUDIT)
desarrollado por la Organización Mundial de
la Salud (OMS, 2001), empleado en distintas
investigaciones con poblaciones similares
(Colan, 2022; Pozo, 2018 y Riveros et al., 2018).
Este cuestionario de 10 preguntas tipo Likert, se
trata de una versión de auto-pase que identica
el consumo excesivo de alcohol, subdividida
en tres dominios: a) consumo de riesgo de
alcohol (1-3), b) síntomas de dependencia (4-6)
y c) consumo perjudicial de alcohol (7-10). Las
preguntas de la 1 a la 8 puntúan entre 0 y 4 y
las preguntas 9 y 10 puntúan 0, 2 o 4, arrojando
una puntuación máxima de 40 puntos, y una
mínima de cero; interpretando los resultados de
la siguiente manera: de 0 a 7 consumo bajo o
abstinencia, de 8 a 15 consumo medio, de 16 a
19 consumo alto y puntuaciones superiores a 20
indican dependencia al alcohol. En cuanto a sus
propiedades psicométricas, la OMS (2001) revela
que los resultados de varios estudios indican una
alta consistencia interna en su abilidad, lo que
concuerda con lo obtenido en esta investigación,
arrojando un valor de Alfa de Cronbach de α=
.80, correspondiente a un nivel bueno y una
validez por encima de .90 de sensibilidad y
valores superiores a .80 de especicidad.
En cuanto al segundo instrumento, el
Cuestionario de Conductas Antisociales-
Delictivas (A-D), desarrollado por Seisdedos
(2001), está diseñado para evaluar las conductas
antisociales y delictivos en niños y adolescentes,
consta de 40 ítems divididos en dos escalas: la
escala A, que abarca los ítems del 1 al 20 y se
enfoca en conductas antisociales, y la escala
D, que comprende los ítems del 21 al 40 y se
centra en conductas delictivas. La puntuación de
cada elemento contribuye a una sola escala, y la
calicación puede ser 0 o 1 punto, lo que hace
que la puntuación máxima en cada escala sea
de 20 puntos. En estudios previos, como los de
Gamarra (2021) y Vázquez y Denis-Rodríguez
(2020), este cuestionario ha sido utilizado para
investigar poblaciones adolescentes de habla
hispana. Las propiedades psicométricas del
instrumento, según Seisdedos (2001), indican
una conabilidad adecuada, con un coeciente
alfa de Cronbach de α= .86 para ambas escalas.
En la presente investigación, se encontraron
valores similares de abilidad, con un Alfa de
Cronbach de α= .88 para la escala A y α= .72
para la escala D, lo que se considera un nivel
bueno para la escala A y aceptable para la escala
D, respectivamente. Estos resultados respaldan
la validez y conabilidad del cuestionario en el
contexto del estudio actual.
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- En tercer lugar, se procedió a la aplicación
de los instrumentos a los 271 estudiantes.
Si bien se tienen investigaciones que emplean
estos instrumentos AUDIT (Colan, 2022; Pozo,
2018 y Riveros et al., 2018) y Cuestionario
de Conductas Antisociales-Delictivas (A-D)
(Gamarra, 2021 y Vázquez y Denis-Rodríguez,
2020), estos se aplican separadamente. Esto
signica que dentro de esta investigación
se tuvieron en cuenta los procedimientos de
aplicación utilizados por los anteriores autores,
pero se realizaron adaptaciones para la población
y momento especíco.
Primero se aplicó una cha socio demográca,
creada ad hoc para recolectar datos relevantes
que caractericen la población de forma
especíca y, además constaten el cumplimiento
de los criterios de inclusión antes expuestos. Los
datos solicitados fueron: edad, sexo, nivel de
estudios, etnia, estado civil, sector del domicilio,
convivencia y situación socio-económica
familiar. Después se aplicaron los cuestionarios
durante el mes de mayo de 2023 por medio de
Google Forms, los cuales fueron respondidos
por los participantes desde sus computadoras
o teléfonos celulares, su aplicación es de
manera individual o colectiva, con una duración
promedio de 10 a 15 minutos por cuestionario,
en donde se enfatizó el uso condencial de la
información para nes académicos.
- En cuarto lugar, para analizar los resultados,
se empleó el software Statistical Package
for the Social Sciences (SPSS) en su versión
25.0.
A través de este programa se llevaron a cabo
tres bloques de análisis: el primero consistió
en un análisis descriptivo de las características
sociodemográcas de los participantes. El
segundo bloque involucró un estudio de las
medias obtenidas en las variables de consumo
de alcohol y conductas antisociales-delictivas.
Finalmente, el tercer bloque se enfocó en un
análisis correlacional entre el consumo de alcohol
y las conductas antisociales-delictivas mediante
el coeciente de correlación de Pearson (r) con el
objetivo de identicar la fuerza de la asociación
o covarianza existente.
Durante el proceso investigativo se tuvo en cuenta
el cumplimiento de los principios propios de la
ética en la investigación cientíca, para lo cual se
aplicó lo expresado en la Declaración de Helsinki
(Del Percio, 2020), respetando los principios de
privacidad, condencialidad y anonimato de
los participantes, junto con el consentimiento
previo a la evaluación psicométrica, criterios
provenientes de los principios éticos declarados
para las investigaciones en seres humanos. Los
adolescentes participaron de forma voluntaria
con previa autorización de la institución
y consentimiento de sus representantes
legales, comunicando de manera virtual el
objetivo de estudio, así como los principios
de condencialidad, anonimato y los nes
exclusivamente cientícos de los datos a
obtenerse.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
ANÁLISIS DEL PERFIL
SOCIODEMOGRÁFICO DE LOS
PARTICIPANTES
Referente al análisis de los datos y características
sociodemográcos de los participantes, se puede
observar que el 14.4 % se encuentra en un rango
de edad de 12-13 años (adolescencia temprana),
el 44.3 % tiene un rango de edad de 14-16 años
(adolescencia media) y un 41.7 % presenta un
rango de edad de 17-19 años (adolescencia
tardía). Así también, se identicó que el 50.6 %
de los participantes son de sexo masculino y un
49.4 % pertenece al sexo femenino. En cuanto a
la variable nivel de estudios, el 49.4 % estaban
cursando educación básica superior y el 50.6 %
estudios de bachillerato (ver tabla 1).